Aditivos controvertidos

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Como ya he comentado en alguna entrada anterior, el mundo de los aditivos alimentarios es controvertido y por tanto repito y añado reflexiones. Se pueden considerar necesarios a la par que no se puede descartar una cierta peligrosidad, sobre todo en su uso abusivo y prolongado. El problema de los cambios de hábitos en la sociedad, y en concreto en la alimentación de unas generaciones, es que los efectos no se pueden comprobar siempre de manera inmediata y es difícil separar los factores; me explico, si en una población se pone una antena y al cabo de 20 años el 40% de la población tiene cáncer, mientras que en poblaciones sin antena el cáncer es solo del 3%, se puede decir que esa antena produce un aumento de personas con cáncer; pero si en un población, grande, hay antenas y ciertas personas usan unos aditivos, otras no, y unas comen verduras, otras mucha carne, otros beben de un río, etc. es muy difícil estudiar los casos por separado y los estudios no son tan evidentes. Es decir que si se introduce un cierto aditivo en la sociedad y al cabo de unos años el porcentaje de personas con cáncer aumenta un 2% (ya incluso exagerando), ¿se podría decir que esto se debe unicamente a un aditivo? o igual es producto de el uso de varios aditivos en conjunto, o el abuso de otros hábitos, contaminación, etc.

Ahora, si bien puede resultar complicado el analizar los efectos directamente, sí que son analizables y existen muchos estudios concluyentes acerca de aditivos no adecuados. Ahora bien, yo creo que la mayor parte de la industria alimentaria es segura, o por lo menos mucho más segura que un par de décadas atrás. Pero hay que seguir alerta, porque el creciente uso de antibióticos en el ganado, el uso de aditivos cuyas propiedades sobre el alimento están controladas pero no sobre la ingesta humana, puede que llegue a ser muy perjudicial. El interés de la industria debería ir ligado al del consumidor, pero esto no siempre es así, y compañías e industrias las hay de todo tipo. Los hábitos de consumo conducen a que en la actualidad a los alimentos ya no solo se le añadan aditivos para su conservación, o su inocuidad, si no también se le añaden proteínas adicionales, vitaminas que no llevan por lo normal, o sales para que aumente sus propiedades nutricionales. Pero esto nos siempre se hace en vista de mejorar nuestra dieta, si no con fines meramente comerciales debido a que llega mejora al publico al publicitarse, a veces falsamente, como beneficioso.

Por último, el debate que esto genera se debe a que si por un lado los aditivos ayudan a conservar los alimentos en mejor estado, esto se produce en detrimento de posibles problemas en la salud a la larga. Una comida de calidad, segura y más accesible no debería estar reñida con la salud. Pero y sí lo está, el hecho de que más gente pueda tener alimentos ¿tiene que primar sobre la seguridad de estos? Ahí dejo el debate.

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Cooperativismo

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Hoy asistí a la Xornada UniversoCoop en la Facultade de Economía de la USC. En estas jornadas se intentaba acercar un poco más a los estudiantes al mundo del cooperativismo y explicar como funcionan. El resultado, en mi opinión, ha sido más que satisfactorio. Logicamente, hay cosas que pueden gustar más o menos, y hay cosas que aunque suenen bonitas hay que ver como funcionan a la hora de la verdad. Pero en definitiva, la jornada ha sido más que interesante y contar con tres personas socias de cooperativas ha sido enriquecedor para entender este mundo. El formato mesa de expertos, o las ponencias en sí han estado bastante bien. Si hay que poner una pega, es la puntualidad, pero esto se puede entender en este tipo de eventos.

Pero vamos al tema. Cooperativas. ¿Qué son? Una cooperativa es una asociación autónoma de personas que se unen de manera voluntaria para satisfacer sus necesidades económicas, sociales y culturales en común mediante una empresa de propiedad conjunta y de gestión democrática (ACI, 1995). Las cooperativas son empresas de responsabilidad limitada, es decir, en caso de deudas con terceros, los socios no deben asumir estas deudas con bienes particulares, si no por su aportación al capital social, siempre y cuando se haya realizado todo bajo una correcta gestión.

Las cooperativas son un modelo empresarial, en el cual un mínimo de tres individuos establecen una asociación mercantil con el objetivo de ofrecer unos servicios y beneficios tanto personales como sociales. Para que dicha asociación se considere como una cooperativa tiene que cumplir algunas reglas básicas:

  1. Principio de adhesión voluntaria
  2. Gestión democrática
  3. Participación económica de socios/as
  4. Autonomía e independencia
  5. Educación, formación e información
  6. Intercooperación
  7. Interes por la comunidad

Uno de los puntos más característicos es la gestión democrática, la cual se rige por el principio de UNA PERSONA = UN VOTO, mediante asamblea general en la cual se concuerdan y se toman diferentes decisiones relacionadas con normas, precios, retribuciones, miembros, economía, etc. Por tanto no tes una sociedad capitalista en sí, aunque si participa capital, no tiene más poder en la toma de decisiones quien más capital haya aportado.

Las cooperativas son sociedades de personas, no de capital. En ellas prima el bienestar de los socios/trabajadores y por tanto el empleo digno y de calidad donde cada persona trabajadora interviene en la toma de decisiones, y por tanto, se sentirá con una mayor participación en la empresa lo cual conllevará un mayor compromiso con ella. También juegan un papel importante en el entorno de la cooperativa y en el medio rural.

Economicamente hablando, las cooperativas tienen que cumplir una seri de normas. Un capital mínimo de 3.006 € (no siendo este únicamente dinero), sin ser esta igual para cada persona socia, participación máxima del 50% para un mismo socio, el capital puede ser variable según funciones y etapas de la cooperativa. Y también cabe destacar un último punto, las personas socias trabajadoras de la cooperativa perciben mensualmente un anticipo societario a cuenta de los excedentes de la cooperativa. Este término es importante puesto que los socios no perciben un sueldo de acuerdo con lo que se entiendo por salario derivado de un trabajo a cuenta ajena establecido por el Artículo 1 del Estatuto de los Trabajadores. En este artículo se establecen varios requisitos para este tipo de relación laboral:

  1. Trabajo voluntario
  2. Trabajo personal
  3. Trabajo por cuenta ajena
  4. Dependencia
  5. Retribución

Los dos primeros se cumplen en una cooperativa. El punto tres se cumple si se asume que es la propia cooperativa asume esta figura. El cuarto punto implica el sometimiento al órgano empresarial, y al igual que en el punto anterior, es la propia cooperativa quien asume el papel de persona jurídica. Y por el último la retribución. Es aquí donde no encajan las cooperativas, puesto que no se percibe un salario como tal, si no que se percibe lo que se llama un anticipo societarios y que depende de los excedentes. Este punto es básico para definir el tipo de relación que se establece. En este caso no es el empresario el que asume las perdidas ni el que percibe las ganancias, si no que todos los socios trabajadores asumen estas facetas, viéndose el salario influenciado por los resultados. Este reparto de beneficios se acuerda por la propia cooperativa según funciones de cada uno y su participación y no por el capital aportado. Bien es cierto que las personas socias pueden percibir un cargo por el capital aportado.

Por último solo me gustaría comentar que las cooperativas tienen un fin social. Es decir, que su objetivo debe ser el crear empleos de calidad y beneficiar el entorno y a al sociedad en general. Todo esto puede sonar demasiado bonito, y por supuesto que tiene muchos inconvenientes, pero muchos de ellos se comparten con cualquier idea de emprender.

Fuente y más información:

http://www.cooperativasdegalicia.coop

http://www.eusumo.coop/

http://www.sinerxia.org/

Aditivos alimentarios

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Todos, consciente o inconscientemente, le hemos declarado la guerra a los aditivos. Nos llama más lo natural, o por lo menos vemos con mejores ojos una menor artificialidad en nuestros platos. Pero, ¿son necesarios los aditivos?

Creo que a nadie se le escapa la respuesta, sí. Por muchos motivos. Los aditivos ayudan a mantener las propiedades nutritivas y organolépticas (sabor, color, olor…) y en definitiva a conservar los alimentos en un mejor estado. Aunque no solo de los famosos conservantes y colorantes están hechos los aditivos. Muchos de ellos protegen los alimentos de la proliferación de bacterias que estropeen el alimento, o de reacciones adversas para su calidad. Por lo tanto su necesidad es obvia, pero es cierto que se puede dar el caso de un exceso en su uso. El uso de colorantes en muchos casos se debe a simplemente mejorar el aspecto para su venta. Si tuviésemos una educación alimentaria apropiada se podría reducir la influencia del aspecto de los alimentos en nuestra compra, por lo que no sería necesario su modificación mediante aditivos. Pero el problema es mucho más amplio. Muchos de estos aditivos se suponen inertes en nuestro organismo, o por lo menos no perjudiciales, pero esto en muchos casos no se puede comprobar. Me explico, el aumento de diversos aditivos puede que no afecte a la población en un instante, o por lo menos que no haya pruebas de su efecto, pero esto no quiere decir que a la larga, o en combinación con otros aditivos, o en determinados grupos de población, estos no tengan un efecto no deseado. Se presenta un tema espinoso, puesto que se enfrentan la salud, la disponibilidad de alimentos y su abundancia.

En conclusión, la necesidad de determinados aditivos en nuestra alimentación es obvia, pero no obstante, el abuso que en estos momentos podemos estar incurriendo en la sociedad moderna, puede suponer un problema, no inmediato debido a los controles a los cuales se someten los alimentos (cosa que igual no ocurre en el tercer mundo, por desgracia), pero sí a la larga. En combinación con el uso creciente de aditivos alimentarios, se encuentran otros factores. Y puede que esto suponga un problema muy complicado a largo plazo.

Dejo ahí la interpretación que cada uno le quiera dar, puesto que yo no soy capaz de tener una idea, todavía clara y madurada. De entrada creo que los intereses de las grandes empresas pueden, en muchos caso, primar sobre la salud, sobre todo si esta no es inmediata, pero también quiero pensar que los controles de calidad y las leyes están hechas para protegernos de ello. O eso espero…

PD: Dejo el programa de Salvados titulado ¿Qué comemos? que ahonda sobre este problema: 

 

AIRO, la pulsera nutricionista que te dice lo que comes

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Las nuevas tecnologías parece que nunca van a perder la capacidad de sorprendernos. A veces hasta dudamos de verdad de su utilidad, aunque no podemos dejar de asombrarnos de los logros casi de ficción. Algo así pasa con el aparato que me ocupa en esta entrada, la pulsera AIRO.

A algunos esto les puede solucionar algunas facetas de la vida, sin olvidar que en otros ámbitos esto será muy útil desde el punto de vista médico. Resulta que esta pulsera es capaz de indicarnos que es lo que comemos directamente analizando in situ nuestra sangre. Pero vamos por partes.

AIRO es una pulsera hecha de aluminio con el mismo acabado mate que un Macbook, y el interior hecho de un material hipoalergénico suave. Se fabrica, o más bien fabricará, en dos tonalidades, clara y oscura, y en tres tamaños. La pulsera se conecta mediante Bluetooth 4.0 al smartphone y a una app que estará disponible tanto en la iOS App Store como en el Google Play Stores, por lo que será compatible tanto con iPhone como con Android, como es casi de rigor. La batería podría durar en torno a una semana, y se cargará mediante USB.e2b7a87985bfb22c15fd4693f14fc849

La pulsera, si es que se le puede llamar así por algo más que su apariencia, usará espectroscopía para analizar nuestra sangre directamente. La tecnología usará diferentes longitudes de onda detectando los metabolitos ingeridos durante las comidas. Con esto, la pulsera será capaz de medir las calorías consumidas e incluso la calidad de la comida tomada. Increíble, ¿no? Además también es capaz de medir nuestro bioritmo, nos indica el ejercicio que hacemos y su intensidad (esto igual ya no es tan novedoso, pero en conjunto lo hace especial) y las calorías que quemamos durante el día. Pero esto no se queda ahí, no solo nos ayudará a controlar las calorías que quemamos y consumimos, si no que es capaz de medir nuestro estrés mediante las microfluctuaciones que experimentemos y medir la calidad de nuestro descanso mientras dormimos. Ahora yo podemos hablar de ciencia ficción que pierde esta segunda definición. Ciencia y tecnología.

Y ahora estamos esperando todos los contras. Nos parecerá que es un prototipo, que va a salir dentro de muchos años y que será algo de elevado precio. Pues bien, una vez más, esto no será así. No hay más información que esta, pero el aparato está en su fase final. Se puede reservar ya, con el compromiso de enviarla pulsera ¡a principios de 2014! dependiendo del país, claro y a un precio de 149 $ (108 € al cambio) más envio y demás, con un precio final cuando esté a la venta a todo el público de 199 $ (144 €). Un precio disparatademente bajo, la verdad.

La verdad es que tiene buena pinta, pero habrá que esperar a que de verdad esté en la calle para ver si es tan bueno como lo pintan. También hay que ver su verdaderos uso, puesto que no se si todo el mundo estará dispuesto a tener que saber lo que está comiendo a todas horas, o como de estresado está uno (podría tener un efecto estresante aun por encima). Por otro lado, no considero muy cómodo tener que llevar la pulsera todo el tiempo puesta, incluso a la hora de dormir. Desde mi punto de vista, es demasiado control y seguramente innecesario, por lo que no se hasta que punto esta pulsera nos podría ayudar a ser más felices. Ya saben, la ignorancia puede dar felicidad.

Aquí dejo la pagina web de la empresa y el video promocional.

Fuente: https://www.getairo.com/

Consejos por el Día Internacional de la Alimentación: Reduce tu Huella Alimentaria

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Hoy es el Día Internacional de la Alimentación. Personalmente no soy muy amigo de los “días de…”, pero nunca es mal momento para recordar algunos consejos sobre alimentación. En este caso no me voy a centrar en la alimentación, si no en los alimentos en sí. Los desechos, y la gran cantidad de comida de la cual hacemos un mal uso va en aumento, por lo que es importante ser conscientes de ello. Con algunas pequeñas medidas podemos reducir nuestro impacto e incluso ahorrar en nuestra compra.

Para empezar, vamos a ver unos consejos sobre el almacenamiento de la comida:

  1. Usar el frigorífico por debajo de 5ºC, ya que a esta temperatura los alimentos se conservan óptimos durante un mayor tiempo.
  2. Si pretendes conservar el pan, hay que o bien congelarlo o bien guardarlo e un lugar seco y fresco, pero nunca en la nevera.
  3. Los productos envasados, como frutas y verduras, es mejor conservarlos en el envase mientras no se vaya a consumir, ya que estos están diseñados para aumentar su conservación.
  4. Congela cuando no vayas a consumir algo en el momento para preservar todas las propiedades, o más bien la mayoría, y cuando descongeles un producto consumirlo en las siguientes 24 horas. Después de ese tiempo el producto pierde notablemente su calidad.

Esto en cuanto al almacenamiento, pero mucho más importante es la planificación de la compra. Siguiendo algunas pautas podrás ahorrar, ser más eficiente en las comidas y ayudar a no malgastar un bien tan importante como la comida. Algunos consejos son, por ejemplo:

  1. Haz una lista de la compra, piensa con detalle qué es lo que necesitas y sobretodo qué es lo que ya tienes, evitando así comprar grandes cantidades de productos que luego puede que tengas que desechar.
  2. Haz un repaso de las fechas de caducidad, tanto de los producto que ya tienes almacenados como de los que vas a comprar. Planeando puedes ahorrar considerablemente. Un ejemplo es el pan de molde, que la fecha puede variar considerablemente entre los envases disponibles en la tienda, y al final dura pocos días. Por otro lado es recomendable saber diferenciar entre fecha de caducidad o consumo preferente.
  3. Conservar adecuadamente, como ya vimos antes, puede alargar la vida del producto.
  4. Las sobras. Siempre se pueden aprovechar las sobras para no tener que tirarlas.
  5. En caso de que tengas jardín, los desechos orgánicos se pueden utilizar como abono y compostaje. Este, además, contendrá un alto valor nutritivo y será gratis.
  6. Otro consejo es el de consumir lo que se llama “fruta fea”. Esto no genera en sí un ahorro, pero contribuye a evitar que se tiren, puesto que estas suelen estar repudiadas por el comprador, mientras que siguen conservando todas sus propiedades intactas y sus nutrientes, más allá de su aspecto.

Si te preguntas por qué es necesario hacer todo esto, o por lo menos recomendable, esta pagina te lo puede explicar con mayor detalle:

http://www.thinkeatsave.org/es/index.php/be-informed/datos-de-interes

Reduce tu huella alimentaria

Fuente: http://www.thinkeatsave.org/

¿Engorda la cerveza?

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En esta sociedad, en la cual la información está disponible a  todo el mundo y que podemos llegar a tener saturación de información, es necesario saber como contrastar y tener cuidado con lo que se toma como verdadero y de lo que se desconfía. Pero esto no es nada nuevo, y las leyendas urbanas siguen al orden del día al igual que lo estuvieron a lo largo de los siglos. Y si algo no es cierto, pero se suele cumplir, es que una mentira repetida muchas veces acaba convirtiéndose en una “verdad”. Y este es el caso que me ocupa en esta entrada.

Siempre se nos ha dicho, o hemos oído, que el alcohol engorda. Bien, esto es cierto en base a dos motivos: el primero se sostiene en que el alcohol no lo ingerimos a secas, si no que como bebida alcohólica la cual lleva azucares en abundancia (y ya no hablamos si se mezcla con algún refresco); y en segundo lugar por la propia química y bioquímica del alcohol, esto es, que el alcohol no permite actuar a la enzima lipasa, la cual se encarga de procesar, o romper, la grasa, por lo que la ingesta de alcohol impide en cierto modo usar las reservas de energía que tenemos y por tanto dejamos de quemar grasa durante un periodo de tiempo. Si a esto le unimos que deshidrata considerablemente debido a que acelera el uso del hígado, que reduce el metabolismo por la propia deshidratación  y sobretodo al gran aporte calórico que tiene el alcohol (7 kcal por gramo, frente a 8 kcal por gramo de grasa), las cuentas nos dan que el alcohol o las bebidas alcohólicas, engordan.

Hasta aquí todo tiene sentido y su parte de certeza. Ahora nos vamos a lo que  ya no lo tiene tanto. La cerveza engorda, la barriga cervecera y demás variantes. Dejando claro que el consumo de bebidas alcohólicas pueden engordar, esta afirmación no es del todo cierta o es, en algunos casos exagerada. Si uno se bebe 5 litros de cerveza, lógicamente esto tiene un gran aporte calórico, pero lo mismo ocurre en el caso de beber 5 litros de leche entera. No hay que olvidar que la cerveza tiene baja graduación, y sobre todo está compuesta de agua, y que el mayor aporte energético en estos casos proviene del alcohol. En la siguiente tabla se puede observar la composición completa de la cerveza:

Tabla
Datos extraídos de la Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA)

Por tanto vemos que la cerveza tiene 42 kcal por 100 ml. Esto es, por tanto, mucho menos de lo que contienen otras bebidas alcohólicas, como por ejemplo la Ginebra (tan de moda), el Whisky o el vino. Pero incluso esta ligeramente por debajo de la leche entera, del zumo de piña o de la horchata.

Sin títuloPor la tanto, y según vemos en esta tabla creada por el Prof. José Mataix Verdú en 2003, la cerveza no se puede considerar una bebida que sea excesivamente calórica, incluso si quitamos su componente alcohólico, esta solo contiene 17 kcal.

Pero, ¿podemos desmentir completamente el mito? Pues no del todo. La cerveza tiene 42 kcal por 100 ml, pero una caña puede tener por lo menos 200 ml, así que si tomamos como medida una “ración” o caña esta tendría 82 kcal. Un cubata no contiene 100 ml de bebida alcohólica, a lo sumo puede contener 40 ml, por lo que andaría en torno al aporte de un caña si no contamos el refresco (o si se mezcla con agua o alguna bebida light). Es mentira por tanto que la cerveza sea una bebida alcohólica que engorde, o que tenga un gran aporte calórico, incluso no es una bebida genérica a la cual se pueda considerar excesivamente calórica ya que está en el orden de los zumos o de la leche entera. Ahora bien, si tenemos en cuenta el hábito de irse de cañas, este sí que puede llegar a aportar calorías en exceso, ya que este hecho social implica el consumo de varias cañas, junto, normalmente, con sus correspondientes tapas.

Así que la próxima vez que usted diga que la cerveza engorda, por lo menos que la afirmación se haga con alguna base o en la comparación adecuada.

Horarios y productividad

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No soy de los que tira de orgullo con las opiniones en ciertos temas. Hace no muchos años, estaba empecinado en que el mejor horario laboral era el partido, el que muchos tienen es España. El descanso para mí siempre fue una de las partes importantes en el estudio y en el trabajo, puesto que te hacer rendir a un mayor nivel, por lo que hacer una parada para comer, y comer en casa en caso de que sea posible, era fundamental para que la jornada fuese más llevadera y poder desconectar.

Pero esto cambio considerablemente con mi experiencia en otro horario, el inglés. Y es que aunque solo fuese por tres meses, se hace falta habituarse a el. Entrar temprano, comer rápidamente y realizar el trabajo de manera continua puede parecer una ardua tarea. Pero esto no tiene porque ser así, aunque siempre depende de cada persona. El entrar temprano y trabajar de manera seguida te puede hacer más productivo, el no desconectar de manera radical al ir a comer, evitas el “trauma” de volver después de haber desconectado ya del trabajo. Y lo mejor de todo, la posibilidad de poder salir antes del trabajo. Esto hace mucho más sencillo compaginar vida personal con vida profesional. Se desconecta más, se descansa más y se hace la jornada más llevadera. Con más tiempo para uno mismo incluso entre semana.

Pero claro, esto siempre dependerá de cada persona y de cada trabajo, puesto que muchos de ellos requieren otro tipo de horario. Lo ideal siempre es un horario en el cual cada trabajador encuentre el más conveniente. Los sindicatos jugarán importantes papeles en el, y la empresa debería en la medida de lo posible, satisfacerlos, puesto que todos sabemos que un trabajador contento rinde infinitamente más.

Por último, considero que, cuando sea posible, el horario libre sería ventajoso en muchos sentidos. Combinar las horas de trabajo con las necesidades personales puede parecer difícil, pero estar por estar y por cumplir un horario, siempre me pareció una perdida de tiempo.